Se Siente Usted Vulnerable Hoy?
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Escrituras Bíblicas del Viernes – ¿Se siente vulnerable hoy? – 7/24/2020
La vida cotidiana no es siempre fácil. Hay días que traen situaciones las cuales debilitan no solamente nuestro estado físico, pero también nuestro estado emocional. Es importante que en tiempos como estos paremos, respiremos profundamente, oremos, y meditemos en el poder y la gracia del Señor ya que somos vulnerables a cometer errores y pecar contra Dios. Acordémonos que la humanidad es más fácilmente tentada a pecar cuando somos “vulnerables” a situaciones difíciles. El diablo usa el poder de su dominio para tratar de derrotarnos y hacernos sentir culpables y sin esperanza. Fíjese bien lo que dice: 2 Corintios 12:9-10 - pero él me dijo: Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 10 Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte. – Hermanos, en situaciones en la cuales nos sentimos débiles y vulnerables a cometer un error que puede traer consecuencias, paremos en ese momento y fijemos nuestros ojos en el Señor ya que su palabra es poderosa y fortalece nuestras almas. Hermanos, que tengan un buen fin se semana. Dios me los bendiga a todos.
Lo Que Isaias Vio
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Sermón Zephyrhills – Lo Que Isaías Vio
Buenos días, mis hermanos y gracias por unirse a escuchar la palabra de Dios. Si Dios lo permite, el próximo domingo, ósea el 14 de Junio regresamos a congregarnos de nuevo en la iglesia. Los he echado mucho de menos a todos ustedes. Hermanos, el título del tema de hoy es que fue lo que Isaías vio. Hermanos ha sido una semana llena de crisis para nuestra nación. La realidad es que ha sido una semana llena de división y… muy dolorosa para mí y seguro que para ustedes. Vivimos en tiempos difíciles en la cual la santidad y la soberanía de Dios está siendo retada por muchos. Añadimos la crisis que ha ocurrido con lo del Coronavirus con la actitud de una generación que continúa rebelándose y rechazando los principios morales de Dios y esto hermanos… nos lleva a la realidad de nuestras vidas.
Las crisis y los cambios a menudo llevan a las personas a momentos de autoexamen, reflexión e incluso oración. Fueron momentos así la cual llevaron a un joven llamado Isaías a postrarse en oración antes la presencia de Dios. Isaías vivió durante el tiempo del rey Uzías. El reinado del rey Uzías había comenzado con gran promesa, pero desafortunadamente, el orgullo superó a Uzías y presumió hacer, en el templo, lo que estaba prohibido. Ósea, quemar incensio cuando Dios había delegado a los sacerdotes del pueblo con tal función. Por su desobediencia, el Señor lo castigo con lepra y murió, no en el palacio, sino en un área para leprosos. Isaías tuvo una visión en el ano que el rey Uzías murió y tal visión cambio su actitud para siempre. Fíjese bien hermanos, cualquier crisis, incluso una pequeña, nos puede traer una oportunidad nueva de como vemos y capturamos la esencia del reino de Dios. Definitivamente, si consideramos lo que vio Isaías en su visión, eso puede cambiar nuestro corazón y ayudar nuestra vista espiritual. Al igual que Isaías, podemos encontrar una nueva inspiración y un compromiso renovado. Pero en realidad, ¿Qué fue lo que vio el profeta Isaías que cambio su mentalidad? Hermanos, abran sus Biblias en:
Isaías 6: 1–9 - El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. 3 Y se decían el uno al otro: Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo. 5 Entonces grité: ¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso! 6 En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. 7 Con ella me tocó los labios y me dijo: Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado. 8 Entonces oí la voz del Señor que decía: —¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí! 9 Él dijo: —Ve y dile a este pueblo: “Oigan bien, pero no entiendan; miren bien, pero no perciban”. – Hermanos, Aquí… Isaías ve en una visión la imagen del poderoso templo de Dios. El describe las “orlas de su manto” como esas que utilizaban los grandes monarcas en la tierra, pero en este caso con la majestuosidad de un palacio celestial donde habita el único Rey de reyes. Los serafines, seres celestiales, rodean a Dios en alabanza clamando la verdad del atributo más esencial del Señor – su santidad y la misma vez claman su gloria cubriendo sobre toda su creación! No tan solamente Isaías ve los cielos estremeciéndose, pero al mismo tiempo él es estremecido por medio de su visión la cual le trae convicción y vergüenza por su estilo de vida pecaminoso. Ósea, Isaías es completamente disminuido en la presencia de un Dios Santo. Pero Dios desde su trono remueve y limpia la perversidad de Isaías y lo envía al campo misionero con un mensaje de reformación y avivamiento a un pueblo completamente desobediente y perdido (fíjese bien) que escuchaban, pero no querían entender, que miraban hacia la verdad, pero se rehusaban a percibirla. Ósea, no importaba lo que escucharan, simplemente no querían cambiar. En realidad, hoy día hay muchas personas que tienen la misma actitud. Hermanos, ¿Qué haría usted si tuviese la misma visión de Isaías? ¿Sería tal visión el jaque mate de vivir una vida cristiana? ¿Cómo podemos lidiar con la realidad de un Dios vivo? En realidad: ¿Qué vio Isaías en su tiempo? Hermanos voy a compartir cuatro referencias que apuntan a lo que Isaías vio: Primero que nada:
I. En su visión, Isaías vio a su Señor: al ver la magnitud y el poder único del trono de Dios, esto lo lleva a un tiempo de reverencia. Isaías necesitaba tener un encuentro y ver a Dios porque había depositado tanta confianza en un rey visible que había sentido poca necesidad de acercarse al rey invisible. Ósea, Isaías estaba mas preocupado por seguir las cosas del mundo que seguir las cosas del Señor. Isaías estaba actuando como el pueblo israelita la cual era un pueblo que le daba la espalda a Dios para seguir sus propias agendas y dioses. Hermano, ¿cuándo fue la ultima vez que usted tuvo un encuentro con Dios? ¿Cambiaria su vida? Acordémonos que los encuentros con el Señor son diferentes para cada persona. Yo me acuerdo de mi encuentro con Dios. Hermanos, fue un encuentro tan poderoso que caí de rodillas en arrepentimiento. Interesante que siete meses antes tuve un sueno en la cual vi a Jesucristo y sus ángeles bajando desde el reino de los cielos. Después me di de cuenta del significado del sueño, Cristo Jesús venia por mí. Wow! ¿Queremos tener un encuentro con Dios? Entonces tenemos que abrir nuestros corazones. Hermanos ¿qué más vio Isaías?,
Isaías vio a Dios en toda su majestad. Un Dios que está en lo más "alto y un Dios la cual su gloria y poder son exaltadas por ser el creador todopoderoso de todo lo que es visible e invisible, todo! Hermanos, si el mundo pudiese ver al Señor de esta forma, este seria un mundo muy diferente. ¿Cuántos de nosotros consistentemente nos tomamos el tiempo para observar la majestad de lo que Dios ha hecho? Es cuando nos tomamos un tiempo para observar la majestad de Dios que nos separamos de un mundo lleno de perversidad. Es en esos momentos que Dios nos da calma en nuestros corazones, nos da seguridad, y nos da la confianza transformadora que hace las diferencias en nuestras vidas y las vidas de los que nos rodean. Hermanos, en su visión, el profeta Isaías también vio a el poder del trono de Dios. Describimos la palabra “trono” en la tierra como el asiento especial en donde se sienta un monarca. Pero el trono de Dios es diferente - primero que nada es un trono transcendente en donde su soberanía y su poder infinito reina. Hermanos, es importante que nos acordemos que el trono en la visión del profeta Isaías no es un trono literal ya que Dios es incorporal, ósea, Juan 4:24 nos dice claramente que Dios es Espíritu. Pero esta es la visión que Dios le da a Isaías para que él pueda entender que su trono es un trono de honor, un trono de justicia, un trono de pureza, un trono de vida eterna, un trono de gracia, y un trono en donde reina Su santidad. Fíjese bien hermano que Dios le da entendimiento a Isaías cuando le ensena las orlas de su túnica o manto la cual llenan el templo de su reino con todo esplendor. Es como si el Señor nos estuviera diciendo que no hay espacio para ningún sacerdote humano poder ministrar desde allí. Ósea, Dios es el máximo sacerdote y autoridad. Él es único y su palabra es la única y última palabra. Hermanos, de rodillas debemos estar todos en adoración hacia el todopoderoso y adorarlo en espíritu y verdad. Él es digno de toda alabaza. Amen! Hermanos, Isaías también vio a Dios en su santidad. La característica de Dios más importante es su santidad, después viene su perfecto amor. Dios es perfecto y nunca peca. Hermanos, cuando el profeta Isaías ve en su visión la santidad de Dios, el entra en convicción y ve mucho más claro su pecado. Pero muchos en este mundo no quieren ver la santidad del Señor porque la convicción de mirar hacia Su rostro les trae desesperación y bochorno. Pero Dios es santo por los siglos de los siglos. Amen! La santidad de Dios es puramente transcendente que hasta los serafines se cubren en actos de reverencia y humildad - diciendo "Santo, santo, santo es el señor Todopoderoso," esto en realidad magnifica el hecho de que Dios es incomparable y esto es exactamente lo que ve el profeta y lo que la humanidad debe entender. En nuestro deseo de enfatizar el amor de Dios, debemos acordarnos de no robarle de su santa grandeza. Hermanos, En el primer punto, Isaías ve lo que Dios es. En segundo punto de lo que vio Isaías:
II Isaías vio su pecado, pero al encontrarse antes la presencia del Señor en su visión, entro en convicción y se arrepintió. No corrió, no se escondió, no argumento, no trato de actuar en su propia justicia o actuar como si fuera su propio dios… simplemente acepto la verdad, tomo responsabilidad por su culpabilidad y Dios lo perdono. Hermanos, esta es una reacción natural para el profeta después de llegar a un acuerdo con la santidad de Dios. Pero la santidad de Dios y la condición espiritual del corazón apuntan al contraste de lo que muchos en este mundo no quieren ver – el pecado hermanos, el pecado que hiere los principios morales del Señor. Hermanos, cuando abrimos nuestros corazones a capturar el significado del trono de Dios, debemos estar dispuestos a vernos a nosotros mismos como realmente somos aunque eso nos traiga tristeza. Muchas veces he dicho que debemos mirarnos en el espejo todos los días y preguntarnos como estamos haciendo con las cosas de nuestro creador. Tenemos que ser honesto con nosotros mismos y cambiar nuestras vidas como lo hizo Isaías. Pero primero, tenemos que ver a Dios como lo vio Isaías y sin mentiras. Fíjese bien, Salmos 15:1-2 dice: ¿Quién, Señor, puede habitar en tu santuario? ¿Quién puede vivir en tu santo monte? 2 Solo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad.” Pero que bonito ver que la refrescante integridad del profeta ya que Isaías primero mencionó su propio pecado… antes de mencionar el pecado de sus vecinos. Isaías vio su propio pecado y dijo: "Soy un hombre de labios inmundos, y vivo entre un pueblo de labios inmundos.” Hermanos, El tercer punto de lo que Isaías vio es que:
III. Isaías vio su limpieza: – Ósea, sintió la limpieza del Señor. Este punto me acuerda de cuando genuinamente le entregue mi vida a Cristo Jesús. Nunca me olvidare de la limpieza divina que sentí y la paz y alegría en mi corazón. En realidad comenzaba en ese entonces un tiempo de restauración dirigido por el Espíritu Santo. Fíjese bien, que Dios no negó la pecaminosidad de Isaías, pero sí proporcionó un escape para ser limpiado. En el caso de Isaías, un serafín tomó un carbón del altar y quemó los labios de Isaías, esterilizándolos. Comenzaba una vida nueva y no había razón para que Isaías continuara sintiéndose indigno. Había sido purificado. En el caso de un cristiano somo justificados por la sangre redentora de Cristo Jesús. A la misma vez comienza un periodo de restauración. Fíjese bien, Jeremías 30:17 dice: Pero yo te restauraré y sanaré tus heridas —afirma el Señor— porque te han llamado la Desechada, la pobre Sión, la que a nadie le importa.” La imagen aquí es el de las colinas en el viejo Jerusalén con las condiciones de aflicción, angustia, enfermedades, golpes, heridas, y pecados del pueblo israelita. Pero el Señor promete restaurar a una nación que parecía no tener esperanza. Pero aunque los sufrimientos del pueblo israelita eran justificados, se lo merecían, Dios promete liberarla de su sufrimiento. Hermanos, Dios tiene el mismo poder de limpieza y restauración para nosotros. Pero acordémonos que cualquier esfuerzo que hagamos en sanar y mejorar no puede tener fruto si nos descuidamos y nos alejamos del poder santificador de Dios. Hermanos, ¿Hay alguno hoy día escuchando este mensaje que necesite ser sanado y limpiado con la sangre restauradora de Cristo Jesús? Si este fuera su caso, ¿Por qué continúa esperando? Hermanos, el cuarto y último punto de lo que Isaías vio es que:
IV. Isaías vio su misión: El reconoció que tenía un propósito y una misión en su vida. Hermanos, de todas formas, sin un propósito y sin una misión en nuestras vidas, ¿Por qué estamos aquí? Si lo razonamos bien, una vida sin propósito y misión no tiene sentido. ¿Y por que vivir una vida que no tiene sentido? ¿Cuál es el propósito? Se dan de cuenta! Hermanos, en la vida de un seguidor de Cristo, cuando Dios dice: "¡Ve!" nosotros vamos. No hay debate para esos que claman ser cristianos. No le decimos a Dios: "Mira, Ahí está el otro o la otra, envíalo a ellos.” Ósea, no podemos negociar con Dios nuestro propósito y nuestra misión. Hermanos, podemos pedirle al Señor, pero es imposible negociar la verdad de su palabra. A la misma vez, esto nos dice que no podemos tener miedo en el camino de nuestra misión. No perdamos el tiempo preocupándonos de cómo responderán las personas. Isaías fue advertido con anticipación que la gente no respondería como debería. No importa lo que haga la gente, debemos ser fieles. Hermanos, en la iglesia hoy día hay personas que tienen miedo de como van a responder esos con la cual ellos comparten el evangelio. Fíjese bien, 2 Timoteo 1:7 nos dice: Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio. Acordémonos que Dios nunca le ha enviado un mensaje al mundo porque deseamos recibir un mensaje, es sino porque la humanidad lo necesita! El mensaje que Isaías traería a su pueblo fue el mensaje que recibió de Dios. Hay perdón y un propósito con Dios, si simplemente entregamos nuestras vidas a Su cuidado y autoridad
Conclusión: Todos los días al abrir nuestros ojos vemos la magnitud del trono de Dios en Su bella y perfecta creación. Cierto que hay cambios y caos en el mundo, pero les digo hermanos que "Dios todavía está en el trono y está en control de todo.” Si lo dudamos, simplemente mire a su alrededor y se dará cuenta porque es bien claro. Dios esta más cerca de nosotros de lo que a veces nos pensamos. Tal vez podamos decir: Vi al Señor exaltado en lo más alto, y eso ha hecho toda la diferencia en sus vidas. Pero la realidad hermanos es que todos los días la visión del trono de Dios es perfectamente visible y está al frente de nosotros. La diferencia es como reaccionemos a tal inmensa y divina visión.
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